La diferencia entre exigirte y maltratarte
Muchas personas que llegan a coaching son muy capaces y muy duras consigo mismas al mismo tiempo. Las dos cosas suelen ir juntas. Y casi siempre creen que su exigencia es la razón de sus logros.
Vale la pena revisar esa creencia.
Exigirte es querer hacer las cosas bien, ponerte metas, sostener un estándar. Eso te impulsa. Maltratarte es hablarte con desprecio cuando algo sale mal, descalificarte como persona por un error puntual. Eso no te impulsa, te frena.
La señal para distinguirlas es simple: fijate en el tono. ¿Le hablarías así a alguien que querés y que está aprendiendo? Si la respuesta es no, eso no es exigencia. Es otra cosa.
Existe un punto intermedio que casi no nos enseñaron: tratarte con respeto mientras seguís queriendo crecer. Reconocer un error sin convertirlo en una sentencia sobre quién sos.
Cambiar la forma en que te hablás no te vuelve conformista. Te vuelve alguien que puede sostener el esfuerzo en el tiempo sin desgastarse en el camino.
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